LOCURA Y EXPECTATIVAS: EL REY SABIO Y EL DIVINO ANTICRISTO
"¿Quién puede predicar la locura de otro?", "¿quién no está loco?". Estas interrogantes han surgido para mi el haber conocido al Divino Anticristo. A la primera he respondido "nadie"; a la segunda, "ninguno".
Las objeciones podrían no hacerse esperar. Los argumentos, los hechos y actitudes parecen claros: a todas luces alguién como el Divinísimo no está en sus cabales, su forma de actuar es totalmente anormal- afirmaría cualquiera.
Y yo estaría de acuerdo con esta ultima afirmación. El Divino es anormal, no cumple con los cánones de normalidad, no cumple con las expectativas que la sociedad, que todos y cada uno de nosotros proyectamos sobre los demás; en definitva, no cumple con la norma. Esto es una cosa de consenso subterráneo. De ahí que el Divino sea tan fascinante, tan demoledor, tan único. El defraudamiento constante de tales expectativas lo convierte en una pura individualidad, puro self. Desde esa vereda ese cualquiera, equivocadamente, le llamará loco... como un perro que detrás de su reja le ladra a otro perro callejero.
Pero creo, que hay una mejor forma de persuadirlos. Siempre hay alguien que dice mejor las cosas que uno, y yo creo que Gibrán, justamente en "EL LOCO", tiene la palabra correcta. Así pues, los dejo con él:
Las objeciones podrían no hacerse esperar. Los argumentos, los hechos y actitudes parecen claros: a todas luces alguién como el Divinísimo no está en sus cabales, su forma de actuar es totalmente anormal- afirmaría cualquiera.
Y yo estaría de acuerdo con esta ultima afirmación. El Divino es anormal, no cumple con los cánones de normalidad, no cumple con las expectativas que la sociedad, que todos y cada uno de nosotros proyectamos sobre los demás; en definitva, no cumple con la norma. Esto es una cosa de consenso subterráneo. De ahí que el Divino sea tan fascinante, tan demoledor, tan único. El defraudamiento constante de tales expectativas lo convierte en una pura individualidad, puro self. Desde esa vereda ese cualquiera, equivocadamente, le llamará loco... como un perro que detrás de su reja le ladra a otro perro callejero.
Pero creo, que hay una mejor forma de persuadirlos. Siempre hay alguien que dice mejor las cosas que uno, y yo creo que Gibrán, justamente en "EL LOCO", tiene la palabra correcta. Así pues, los dejo con él:
EL REY SABIOHabía una vez, en la lejana ciudad de Wirani, un rey que gobernaba a sus súbditos con tanto poder como sabiduría. Y le temían por su poder, y lo amaban por su sabiduría.
Había también en el corazón de esa ciudad un pozo de agua fresca y cristalina, del que bebían todos los habitantes; incluso el rey y sus cortesanos, pues era el único pozo de la ciudad.
Una noche, cuando todo estaba en calma, una bruja entró en la ciudad y vertió siete gotas de un misterioso líquido en el pozo, al tiempo que decía: -Desde este momento, quien beba de esta agua se volverá loco.
A la mañana siguiente, todos los habitantes del reino, excepto el rey y su gran chambelán, bebieron del pozo y enloquecieron, tal como había predicho la bruja.
Y aquel día, en las callejuelas y en el mercado, la gente no hacía sino cuchichear: -El rey está loco. Nuestro rey y su gran chambelán perdieron la razón. No podemos permitir que nos gobierne un rey loco; debemos destronarlo.
Aquella noche, el rey ordenó que llenaran con agua del pozo una gran copa de oro. Y cuando se la llevaron, el soberano ávidamente bebió y pasó la copa a su gran chambelán, para que también bebiera.
Y hubo un gran regocijo en la lejana ciudad de Wirani, porque el rey y el gran chambelán habían recobrado la razón.
Yo creo que el Divino, jamás querría beber de esa agua.
________
Claudio Castañeda P.
(claudiocactus@gmail.com)
Claudio Castañeda P.
(claudiocactus@gmail.com)

























































































































































Me gustó lo norrado... Y siento personalmente que la historia "El rey sabio" está muy bien elegida. Hay muchas formas de ser loco, la mas facil es no cumplir con las espectativas sociales.
Publicar un comentario en la entrada