SIMBOLOGÍA ESOTÉRICA DE LA JUSTICIA Y EL JUSTO
El octavo arcano mayor del Tarot abre el segundo septenario que concierne al alma, así situada entre el espíritu (láminas del 1 a 7) y el cuerpo (láminas 15 a 21).
La Justicia, cubierta por un mortero judicial amarillo sobre el que se inscribe un signo solar, está sentada sobre un trono amarillo también, con su collar entorchado, como la espada que sostiene en la mano derecha, como su manga izquierda, la balanza y el suelo. Lleva un manto azul sobre una túnica roja (como la Gran Sacerdotisa y el Ermita); pero esta vez los tres colores (amarillo, azul y rojo) se reparten casi igualmente: la ciencia oculta de la de la Gran Sacerdotisa en azul, divulgada por el Papa con manto rojo, desemboca en el triunfo del oro, color solar. La espada y la balanza son los atributos tradicionales de la Justicia: la balanza, semejante a aquella en la que la pluma de Maat bastaba para equilibrar los platillos frente al tribunal de Osiris, está aquí perfectamente inmóvil. La espada, recta y despiadada, como el fiel de la balanza, servirá para castigar a los pecadores. Recordaremos a este respecto que la espada y la balanza son también "los símbolos de las dos maneras en que, según Aristóteles, se puede considerar la justicia. La espada representa su potencia distributiva (Justitia suum cuique tributi); la balanza, su misión equilibradora (social)".
La Justicia, o Themis, o la Balanza, representa la vida eterna (E. Levi); el equilibrio de las fuerzas desencadenadas las corrientes antagónicas, el resultado de los actos, el debe y el haber (Th. Tereschenko); la ley, la disciplina, la adaptación a las necesidades de la economía (O. Wirth). Corresponde en astrología a la naturaleza de la VIII casa horoscópica (A.V.).
La Justicia, cuya cifra simbólica es precisamente ocho, es nuestra conciencia en el sentido más elevado. Para aquellos que han querido usar sus poderes, está el rigor de la espada y la condenación; para los verdaderos iniciados, la balanza mantiene el equilibrio entre el Gran Sacerdote (V) y la Fuerza (XI), equilibrio riguroso que es la propia ley de la organización del caos en el mundo y en nosotros.
Justo

"El justo es el fundamento en el mundo". Este texto de los Proverbios (10,25) indica el sentido simbólico de esta palabra.
El justo da su lugar a cada cosa: ordena con mesura. Con ello responde a su función creadora y organizadora.
El justo cumple en sí mismo la función de la balanza, cuando los dos platillos se equilibran perfectamente y se igualan exactamente. El justo está pues más allá de las oposiciones y los contrarios, realiza en sí la unidad y, por este hecho, pertenece ya a la eternidad que es una y total, e ignora la fragmentación del tiempo [otra versión del pasaje bíblico citado dice: "El justo tiene cimientos eternos"]. Por esto, el justo tiene un lugar importante en la Biblia, piensa y obra con peso, orden y medida.
Aunque el justo simboliza al hombre perfecto, por cuanto se asemeja a un demiurgo organizador –que primero pone en orden en sí mismo, luego alrededor suyo- desempeña el papel de una verdadera potencia cósmica. También se lo compara con una columna (Prov 10,26) que une lo alto y lo bajo. De donde de esta afirmación del Talmud: "Si no hubiera más que un solo justo sobre la tierra, él sostiene el mundo". La función del juez se erige en hipóstasis dentro del pensamiento gnóstico: llega a ser comparable con una columna de esplendor.
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Tomado de:
Chevalier y otros, Diccionarios de los Símbolos, Barcelona 1993.
Wirth Oswald, Le tarot des Imagiers du Moyen Age, Paris 1966, página 158.
Rijnberk Gérard van, Le Tarot (Histoire, Iconographie, Ésotériseme), Lyon 1947, página 126.
Scholem G.-C, Les origenes de la Kabbale [trad. Jean Loevenson], Paris, 1966, página 165.

























































































































































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