EL ARCANO XX - EL JUICIO
El arcano XX del tarot, un ángel vestido de azul, con las alas rojas y amarillas que se transforman en rayos, está rodeado de una nube celeste. Tiene en la mano una trompeta con una bandera naranja y una cruz color piel. El clama a la tierra, en la cual hay tres personajes: un hombre y una mujer vivos, que se observan mutuamente, y un ser tonsurado, celeste, que se levanta de la tumba.El ángel mira de frente, al igual que la justicia. La situación se enfrenta al consultante, no estamos hablando del pasado ni del presente sino del ahora. Hay que tomar una decisión en este instante, en este momento, a pesar del desconcierto reinante, ya que la ejecución viene ahora, ya que el embargo se realiza inmediatamente.
Todo lo aplazado, lo postergado, en algún momento se desencadena, en algún momento se hace realidad, y este ángel nos avisa, nos “notifica” de que se ha “dictado sentencia” de que “el juicio ha finalizado” y que es hora de “cumplir con nuestras obligaciones.” Porque aún cuando fallezcamos, el proceso llegará. Aún cuando estemos muertos, la sentencia nos afectará. El mundo nos refregará aquellas experiencias, vivencias que creíamos muertas, y nos las presentará nuevamente a la cara, nos mostrará aquello que olvidamos, que quisimos olvidar porque realmente nunca estuvieron resueltas, porque nunca cumplimos con la obligación contraída.
Es a la vez una prueba. Los vivos rezan por nosotros para que seamos dignos de ascender y de tener el mundo. El juicio nos pone a prueba, nos señala que el proceso ha terminado y de que debemos acatar su decisión si queremos acceder a la totalidad, al mundo. Pero a la vez, como esta carta es pasiva, no somos nosotros quienes decidimos si pasamos la prueba o no, si la sentencia fue favorable para nosotros o no. El mundo decide, el mundo nos llama o no nos llama, y él decide cuando nos llama, sólo que nosotros debemos estar preparados para ese momento, para esa llamada.
Es así una decisión de lo indecible. El ser se comunica y expresa las cosas tal como son. Ya no es un ajuste o la recepción de lo justo en el momento oportuno, sino que el mundo, Dios, el ser, dicen las cosas tal cual son y tal cual la sabe el receptor. Ya no corresponde ignorar u olvidar, ya no vale la pena reclamar o no estar conforme, hay que enfrentarse a lo que aparece y a lo que vemos, a lo indecible que se ha dicho.

Curiosamente Crowley no llamó al arcano XX como El Juicio, sino como El Eón, o sea como la eternidad, lo permanente. La sentencia dictada es permanente, es por siempre, es para siempre, es la tirada de dados nietzscheana en la cual uno se juega la eternidad, la acción repetida infinitamente por vivir una vida infinita. El juicio dirá lo eterno, y no sólo lo adecuado para el aquí y el ahora, sino lo adecuado para la eternidad.
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Emil Ibarra Saez
























































































































































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